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18, febrero 2022

¿Una vida sin Whatsapp, Facebook ni Instagram? La amenaza de Meta de dejar de prestar servicio en la Unión Europea

Inma Mateos

Un artículo de Inma Mateos

Hace unos días saltaron las alarmas: Mark Zuckerberg amenazaba con que Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, dejaría de prestar servicio en la Unión Europea si no le permitían transferir sus datos a EE.UU.

Reconozcámoslo, el planteamiento, así de inicio, da un poco de miedo. Las redes sociales que conforman el ecosistema de Meta se han convertido en un imprescindible en el día a día de millones de usuarios. No en vano, la experiencia de una vida sin comunicarnos instantáneamente a través de WhatsApp, Facebook o Instagram es algo que pocos recuerdan y otros ni siquiera han vivido.

Pero hay otro escenario que se abre ante a esta hipotética realidad y es el económico. La práctica totalidad de empresas europeas utiliza dichas plataformas como canal principal de publicidad y ventas. Hace mucho que las estrategias de marketing migraron al ámbito digital y, a día de hoy, no se entienden sin estos escaparates a los que se asoman cada día millones de usuarios.

¿Por qué la amenaza de Meta?

La amenaza de Meta surge a raíz de la sentencia Schrems II de 2020 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que anulaba el Privacy Shield de 2016, o lo que es lo mismo el ‘escudo de privacidad’ entre la Unión Europea y EE.UU. La decisión judicial limita el intercambio de datos entre Europa y el país norteamericano.

El contexto es el siguiente: desde 2018, en la Unión Europea rige el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés). Esta legislación nacía con la intención de regular el descontrol existente hasta el momento en cuanto a la gestión de datos por parte de las empresas y, además, de unificar medidas en los países de la Unión Europea. Entre las medidas se incluye la autorización expresa del usuario para el tratamiento de sus datos y la obligación expresa por parte de las empresas de informar a los usuarios sobre cómo los utiliza.

No obstante, la sentencia de la Unión Europea considera que Estados Unidos no garantiza el nivel de protección apropiado. Por ello establece que las empresas no pueden transferir los datos de los ciudadanos europeos al continente americano.

La privacidad, el eterno debate

Es el debate eterno: esa cada vez más delgada línea entre los límites de la privacidad del usuario y la recopilación de datos que los gigantes como Meta o Google necesitan para que su maquinaria funcione. A estas alturas quizá está de más recordar que tras la aparente gratuidad del uso de estas herramientas existe toda una tecnología de tratamiento de información personal de millones de usuarios. Tanto es así que la amenaza de Meta demuestra cuánto deben estar afectando las condiciones europeas a sus multimillonarias cuentas.

Sea o no un órdago, lo cierto es que en este contexto cabe hacer una reflexión sobre el nivel de dependencia personal y económica de millones de personas y compañías hacia una única empresa, cuyas decisiones alcanzan un nivel de influencia en nuestras vidas mayor incluso que la de los propios gobiernos. Sería un buen momento para, cuanto menos, evaluar la magnitud del que sería uno de los divorcios más dispendiosos de la historia y cómo debería reaccionar la Unión Europea ante la posibilidad de que la amenaza se cumpliera.